LECTURAS : DE CULTO
Mostrando entradas con la etiqueta DE CULTO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta DE CULTO. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de septiembre de 2024

Todo lo que se calló Pasolini sobre el Partido Comunista, que lo expulsó por homosexual y degenerado burgués

 El cineasta italiano relata cómo abrazó el marxismo y terminó arremetiendo contra el PCI en el libro de entrevistas 'Pasolini según Pasolini', de Jon Halliday.

Pier Paolo Pasolini y su relación con el comunismo.

Pier Paolo Pasolini se solidarizó con la causa de los campesinos que se enfrentaron a los terratenientes de Friul, donde la familia del futuro cineasta se había refugiado durante la Segunda Guerra Mundial, al tiempo que daba clases en escuelas rurales de la tierra de su madre y escribía poesía en el dialecto autóctono. "Los jornaleros llevaban pañuelos rojos al cuello y desde ese momento abracé el comunismo, con estas dosis de emotividad. Luego leí a Marx y a algunos pensadores marxistas".

Así recordaba el director italiano sus inicios políticos en 1968, justo antes de publicar en la revista Nuovi Argomenti el poema ¡¡El PCI para los jóvenes!!, que tanta polémica causó entre los estudiantes que prendieron la llama del Sessantotto. "Cuando ayer en Valle Giulia pelearon / con los policías, / ¡yo simpatizaba con los policías! / Porque los policías son hijos de pobres. / Vienen de las periferias, campesinas o urbanas". Unos versos que ofendieron a tantos, pero dieron que pesnart a muchos mas.

"En Valle Giulia, ayer, hemos tenido un fragmento / de lucha de clase: y ustedes, amigos (aunque de la parte / de la razón) eran los ricos, / mientras que los policías (que estaban de la parte / equivocada) eran los pobres", insistía Pasolini, quien luego subrayará en una entrevista la importancia de que aquellos comunistas friulanos fuesen campesinos, como su familia materna, luego venida a más, porque si pertenecieran a la clase obrera urbana "el factor de clase habría sido demasiado fuerte para mí y me habría resistido".

Sucumbió, en cambio, al encanto de los jornaleros rojos, "que son en realidad los que hacen las revoluciones, en Rusia, en Cuba, en Argelia". Los siguientes pasos en la política, según él, fueron sencillos. "Todo italiano es marxista, del mismo modo que todo italiano es católico. El sacerdote inteligente analiza siempre la sociedad en términos marxistas, incluso el papa lo hace. Una frase de Pablo VI que puse en mi Pajaritos y pajarracos fue tomada por todo el mundo como una frase de Marx".

Pier Paolo Pasolini se abre al historiador Jon Halliday, a quien abre las puertas de su casa romana durante dos semanas, durante las que hablan sobre la cultura, la religión, la censura, la sociedad, la literatura, la familia y el cine. Sin embargo, para esbozar su autorretrato, resultan necesarias unas pinceladas ideológicas, que en ocasiones el escritor y cineasta evita trazar, aunque se sienta cómodo con el miembro del comité de redacción de la revista New Left Review.

Halliday lo describe como "una personalidad fuera de lo común". Sin embargo, le sorprende "su ingenuidad pasada con respecto a Stalin, que vista retrospectivamente parece casi increíble", reconoce en el prólogo del libro Pasolini según Pasolini (Altamarea), donde el entrevistado se muestra muy crítico con Palmiro Togliatti, secretario general del Partido Comunista Italiano (PCI) años antes de que Enrico Berlinguer tomase la senda del eurocomunismo.

"El estalinismo adoptó en Italia la forma de la política de Togliatti, que era tacticista, diplomática, autoritaria y paternalista [...] hacia la base del Partido, sin llegar nunca al fondo de los problemas, maniobrando y tratando con el enemigo político", responde sin tapujos Pasolini, quien reconoce la influencia de Antonio Gramsci —"por encima del propio Marx"—, aboga por el diálogo con la derecha y reivindica a "católicos progresistas como el padre Milani", un abanderado de la "nueva izquierda" que había sido desterrado por la curia en una parroquia de los Apeninos.

Portada del libro 'Pasolini según Pasolini', de Jon Halliday.
Portada del libro 'Pasolini según Pasolini', de Jon Halliday.  Altamarea

En las antípodas de Lorenzo Milani se situaba el papa Pío XII, quien en julio de 1949 emitía un decreto que excomulgaba a los comunistas, tres meses antes de que el Partido expulsase al propio Pier Paolo Pasolini tras una denuncia por presunta corrupción de menores en un instituto donde impartía clases, aunque finalmente fue absuelto por la Justicia. L'Unitá, el periódico oficial del PCI, fundado por su admirado Gramsci, detalla que la federación de Pordenone lo ha echado por "indignidad moral".

Togliatti, por su parte, cree que considerarlo un comunista es "mala propaganda", sobre todo cuando a su juicio el público presta más atención a las "situaciones escabrosas" que a sus libros. En realidad, renegaba de él por ser homosexual y ejemplo de la degeneración burguesa. Durante las conversaciones con Halliday, Pasolini calla y apenas deja traslucir: "Me uní al Partido durante un año aproximadamente, entre 1947 y 1948 [se refiere a 1949], pero cuando me caducó el carné, no me molesté en renovarlo".

El escritor, poeta y director Nico Naldini excusa al cineasta. "La omitida expulsión tal vez haya de explicarse como reticencia a desenterrar un pasado desagradable o bien como una negativa a extender su victimismo también en relación con la izquierda, además de hacia el orden burgués. No, desde luego, como ocultamiento del escándalo", aclara en la introducción del libro el primo de Pasolini, asesinado a los 53 años en Ostia, aunque todavía se desconoce el móvil del crimen: ¿político, homofóbico, chantaje, venganza?

Sí manifiesta sin tapujos su odio a la burguesía, al tiempo que le manda un recado a los suyos: "No se trata de una condena moralista; es una condena total y sin indulgencias, pero se basa en la pasión, no en el moralismo. El moralismo es una enfermedad típica de parte de la izquierda italiana, que ha introducido actitudes moralistas enteramente burguesas en la ideología marxista, o al menos comunista". En cuanto a la clase obrera, reconoce que mantiene con ella "una relación muy difícil, inicialmente romántica, populista y humanitaria".

"Nunca llegué a conocer de cerca a la clase obrera porque en las ciudades donde viví de niño y adolescente solo conocía a los que iban al colegio conmigo, que eran todos de familias burguesas. Luego fui a Casarsa, donde conocí a algunos campesinos, pero a ningún obrero". En Roma, burocrática y turística, se sumergió —y también se enfangó— en el subproletariado, que trata de perfilar en películas como Accattone o Mamma Roma: "Un mundo completamente diferente [...], me quedé traumatizado".Pasolini: sus 'apuntes documentales' de denuncia, sexo y recuperación del pasado

Pier Paolo Pasolini arremete contra el Partido Comunista Italiano en el libro de Jon Halliday.

Durante las entrevistas, que tenían lugar en su apartamento entre las dos y las cuatro, cuando "todo estaba cerrado" y los romanos comían, bebían o dormían, mientras "él estaba inquieto y no tenía otra cosa que hacer", según Jon Halliday, arremete contra el PCI, "propenso a ceder en exceso a cierto tipo de sentimentalismo" y "demasiado blando con el Vaticano (como lo demostró con su consentimiento al mantenimiento del Concordato), en un período en el que el Vaticano era terriblemente reaccionario y todo bullía de fascistas".

El historiador volvería a entrevistarlo en 1971 en Inglaterra, cuando rodaba Los cuentos de Canterbury, una charla que figura en el apéndice. Entonces, sin que Halliday mencione el asunto, el director de Salò o los 120 días de Sodoma alude al poema contra los estudiantes sesentayochistas: "Durante cierto tiempo, me hizo extremadamente impopular entre la izquierda italiana. Puede que me expresara mal, pero lo que decía resultó ser cierto, lamentablemente". Quizás porque "ahora han abandonado completamente la lucha".

En el prólogo, a pesar de que reconoce que "nunca resultaba fácil conducir a Pasolini al lugar que uno quería", el autor del libro lamenta no haber profundizado más en su relación con el PCI y la tradición del socialismo italiano. "Hubo muchos asuntos cuyo trasfondo no fue captado ni por él ni por mí. Mencionó la muerte de su hermano Guido solo con las palabras: Mi hermano murió luchando con los partisanos [...]. Yo no sabía que su hermano, que luchaba en una formación partisana, había sido asesinado por otra formación partisana en un trágico —e injustificable— incidente".

Traducido al español por Carlos Gumpert, cuando se publicó en Japón hace cuarenta años, el libro fue descrito así: "Director italiano pseudomarxista forzado a someterse a una extraña entrevista por un teórico de la Nueva Izquierda". Jon Halliday pensó entonces que era una buena reseña, aunque luego lo consideró un comentario impreciso: "Para empezar, Pasolini no era un pseudomarxista, o un cuasi marxista; era lo que podríamos llamar un ecléctico, pero sabía lo que hacía y no se dejaba influenciar. Aparte de eso, yo no era un teórico y no había forzado a Pasolini a esas conversaciones".

Como se preguntaban los estudiantes e intelectuales italianos, después de la muerte del director de El evangelio según San Mateo, en todo tipo de debates y disquisiciones, ¿qué habría dicho Pasolini al respecto?


https://www.publico.es/culturas/pasolini-partido-comunista-homosexual-italia-pci.html#md=modulo-portada-bloque:2col-t1;mm=mobile-medium

lunes, 2 de septiembre de 2024

La Roma que miró Pasolini

 Una ruta por los barrios romanos de Pigneto, Testaccio y EUR y el litoral de Ostia tras las huellas del cineasta italiano

Fotografías de Pier Paolo Pasolini en el barrio de Monteverde de Roma.
Matteo Nardone/Pacific Press (Alamy)



El pasado 5 de marzo Pier Paolo Pasolini habría cumplido cien años. Como romano de adopción —se instaló en la capital italiana en 1950, huyendo de su padre alcohólico al que dejó en la región de Friuli—, el escritor y cineasta italiano miraba la ciudad con más fascinación que aquellos que habían nacido allí. Por eso, si alguien tiene pensado viajar a Roma puede homenajearlo haciendo una ruta totalmente pasoliniana.

Palazzo della Civilta Italiana, en el barrio del EUR (Esposizione Universale Roma).
Palazzo della Civilta Italiana, en el barrio del EUR (Esposizione Universale Roma).Cavan (Alamy)

Mercedes Cebrián    26 JUN 2022

El autor fue de los primeros en introducir la Roma intensa y difícil de los años cincuenta y sesenta del siglo XX en sus escritos y primeras películas, como Accattone (1961) y Mamma Roma (1962). Entre los escenarios vitales y artísticos de Pasolini se encuentran los barrios de Pigneto, Testaccio y EUR (Esposizione Universale Roma), y el litoral de Ostia, todos ellos distritos que habían ido surgiendo alrededor de la Roma histórica. Él los sacó de su anonimato para que los visitantes, fascinados por la ciudad bella y domesticada de la Piazza del Popolo y alrededores, reparasen por fin en ellos.

Un fotograma de la película 'Mamma Roma', dirigida en 1962 por Pier Paolo Pasolini.
Un fotograma de la película 'Mamma Roma', dirigida en 1962 por Pier Paolo Pasolini.Ettore Garolfo (Getty)

Para ayudarnos a buscar las huellas de Pasolini por la ciudad, el Ayuntamiento de Roma ha publicado un mapa de lo más pintón que reparte gratuitamente en los diversos puntos de información turística (disponible también en su web). Tomarlo como guía lleva al viajero principalmente a los lugares ficcionales en los que los personajes de sus películas comieron o vivieron. Un buen ejemplo es el barrio del Pigneto, por donde el joven Accattone de la película homónima se movía a sus anchas. Así evocaba Pasolini en sus escritos aquel lugar olvidado, hoy de nuevo en boca de muchos: “La Via Fanfulla da Lodi, en medio del Pigneto, con las chabolas bajas, los muros agrietados, era de una grumosa grandeza en su extrema pequeñez; una pobre, humilde, desconocida callecita, perdida bajo el sol, en una Roma que no era Roma”.

Interior del restaurante romano Necci dal 1924.
Interior del restaurante romano Necci dal 1924.AlamyPasolini recorrió el distrito junto a su coguionista, Sergio Citti, en busca de localizaciones para la película. Hoy el Pigneto se considera mucho menos periférico que antes y se ha convertido en un barrio animado muy apreciado por la gente joven, a pesar de la mala fama que tuvo hace décadas. Su calle más concurrida, por ser peatonal, es la Via del Pigneto, y la sorpresa para quienes recorran sus alrededores es que el bar Necci dal 1924 sigue abierto en la calle perpendicular (Via Fanfulla da Lodi, 28). El local es uno de los lugares esenciales para Accattone, pues en él comía el equipo de rodaje, además de ser una de las localizaciones del filme. Fundado en 1924, como indica su nombre, hoy lo frecuentan tanto mitómanos pasolinianos como romanos en busca de un ambiente simpático, pues su terraza y apuesta gastronómica a cargo del chef británico Ben Hirst —aunque siempre con recetas italianas— atraen como un imán a los comensales.
Terraza en la Via del Pigneto de la capital italiana.
Terraza en la Via del Pigneto de la capital italiana.Vincenzo Nuzzolese/SOPA Images (Getty)

Los vecinos de Pigneto también se muestran orgullosos de su arte urbano, encarnado en sus numerosos murales urbanos. Tres de ellos están dedicados a Pasolini: el titulado Io so i nomi está en la Via Fanfulla da Lodi, y su autor es el artista Omni 71. Pocos metros más adelante se nos aparece el ojo de Pasolini, a cargo del artista Maupal, y al otro lado de la calle sale al paso el rostro de la actriz Margherita Caruso en su papel de María en El evangelio según San Mateo, tal como la vio el artista romano Mr. Klevra. Asimismo, el Nuovo Cinema Aquila de Pigneto, reabierto en 2008 tras ser confiscado a la mafia, dedica una de sus salas al director que tanto amó este barrio del sureste de la ciudad.

Pirámide de Cayo Cestio en el cementerio Acattolico del barrio del Testaccio.
Pirámide de Cayo Cestio en el cementerio Acattolico del barrio del Testaccio.Alamy

Para escribir su poemario Las cenizas de Gramsci (1957), dedicado al pensador comunista italiano, Pasolini frecuentó un lugar más cerca de la Roma monumental: el Cementerio Acattolico del barrio del Testaccio. En él descansan, además de Antonio Gramsci, multitud de extranjeros no católicos y gran cantidad de pesos pesados de la cultura, como el poeta John Keats o el narrador Carlo Emilio Gadda. Todos ellos, casi 4.000 almas, reposan junto a la pirámide construida como mausoleo para Cayo Cestio en un paisaje rodeado de cipreses, pero también de los omnipresentes pinos romanos y de arbustos de rosas y camelias.

Mercato di Porta Portese, en el distrito de Trastévere.
Mercato di Porta Portese, en el distrito de Trastévere.Jani-Markus Häsä / (Alamy)

Cualquiera que se acerque a visitarlo haría bien en pasarse a comer un plato de pasta en Perilli, una trattoria de barrio que presume ante todo de su receta de carbonara. Y muy cerca de allí, los domingos, funciona el mercadillo de Porta Portese, el Rastro romano por excelencia. En él transcurren algunas escenas de Mamma Roma en las que el actor Ettore Garofolo, que interpreta al joven Ettore, hijo de Anna Magnani en la ficción, vende los discos con los que su madre aprendió a bailar.

Atardecer en la playa del Lido de Ostia, el antiguo puerto de Roma.
Atardecer en la playa del Lido de Ostia, el antiguo puerto de Roma.Equatore (Alamy)

A pesar de su influencia cristiana, inevitable en los italianos de su generación y presente en su obra, Pasolini detestaba el Vaticano: “La plaza de San Pedro es espantosa. Como gusanos domésticos y útiles, como bancos de niebla, las procesiones la surcan”, llegó a escribir. La paradoja es que Pier Paolo pasó sus últimos años de vida cerca de otra basílica de tintes vaticanos: la de sus tocayos San Pedro y San Pablo (Piazzale dei Santi Pietro e Paolo), construida en 1955 por el arquitecto Arnaldo Foschini y su equipo en la parte más elevada del distrito del EUR, el proyecto arquitectónico de Mussolini cuya estética grandiosamente fascista sigue sorprendiendo a quienes lo visitan. Pasolini eligió ese extraño barrio, repleto de construcciones de estilo racionalista, para pasar allí sus últimos años de vida porque la zona estaba todavía a medio hacer cuando se instaló con su madre y su prima en el número 3 de la calle Eufrate. Como el cineasta buscaba una casa con jardín, allí, en ese espacio urbano en plena transformación donde podía costeársela, la encontró.

La mesa del restaurante Al Biondo Tevere de Ostia donde Pasolini cenó antes de ser asesinado en 1975.
La mesa del restaurante Al Biondo Tevere de Ostia donde Pasolini cenó antes de ser asesinado en 1975.Matteo Nardone (Alamy)

Su final trágico lo conocemos: fue asesinado durante la noche del 2 de noviembre de 1975 en la playa de Ostia, no lejos del parque arqueológico de igual nombre. Hay una trattoria romana tradicional que tiene un valor poderosísimo para el cine: se trata de Al Biondo Tevere (Via Ostiense, 178). Inaugurada en 1915, el magnetismo de esta trattoria no solo se debe a que en ella se filmó una escena de Bellissima de Luchino Visconti, en la que Ana Magnani, tan expresiva como de costumbre, come con su familia. El motivo principal de su fama, además de las frecuentes visitas de Elsa Morante o Alberto Moravia, es que allí cenó por última vez Pasolini la noche de su muerte. Acudió con el joven Pino Pelosi, el único condenado por su asesinato. Para homenajear al cineasta y escritor, podemos pedir en el local el fritto misto, una fritura de pescados especialidad de la casa, y comerla en la terraza cubierta con vistas al río.



domingo, 1 de septiembre de 2024

Alicia anotada», de Martin Gardner

 

35-66

Alicia anotada. Alicia en el país de las maravillas / A través del espejo.
Lewis Carroll Edición de Martin Gardner.
Ilustraciones John Tenniel.
Traducción de Francisco Torres Oliver.
Madrid. Akal, 327 páginas.

La ya clásica edición anotada de Martin Gardner acaba de aparecer de nuevo en castellano. Desde el año 1984 se han realizado varias ediciones y reimpresiones. Este año, me imagino que a propósito de la campaña publicitaria de la Factoría Disney y queriendo aprovechar el empuje del fenómeno que ha generado la Alicia de Tim Burton, se han reeditado y sacado a la luz todo tipo de libros sobre este célebre personaje de la literatura universal, algunos títulos agotados y poco conocidos del gran público de Lewis Carroll o, como en algunos otros casos, también acerca de la época victoriana. Una buena excusa para volver a releer la obra del reverendo Charles Lutwitdge Dodgson.

Martin Gardner1 es al mismo tiempo un extraordinario divulgador y filósofo de la ciencia, muy popular en el mundo anglosajón por sus libros sobre matemática recreativa y sobre divertimentos de lógica. Se hizo muy conocido gracias a la columna mensual «Juegos matemáticos», publicada en la revista de divulgación Scientific American entre diciembre del año 1956 y mayo de 1986. O por la otra columna que escribía en la revista Skeptical Inquirer, dirigida a la investigación científica de los fenómenos paranormales, con el claro objetivo de poner en evidencia los fraudes que a menudo nos quieren vender en esta sociedad tecnológica.

Aparte de ser un profundo conocedor de la obra del profesor de Oxford, a ambos les liga la pasión y el interés por las matemáticas, la lógica simbólica, las paradojas y la papiroflexia. Gardner nos hace una interpretación comentada de los dos grandes clásicos carrollianos. Esta edición consta del texto íntegro de las dos historias y sus comentarios a pie de página, que crean una red intertextual muy enriquecedora (aspectos científicos, filosóficos, lingüísticos o históricos). Se trata de un trabajo refinado, dirigido a un lector adulto, en una colección de gran formato como es en este caso la de «Grandes Libros» de Akal. Se reproducen todas las ilustraciones realizadas por John Tenniel, que, a pesar de no convencer a Carroll, se han convertido en inseparables de la obra. Ironías del destino.

Gardner siempre ha pensado que este clásico habría que situarlo fuera de la órbita de la llamada literatura para niños y jóvenes, en compañía de otros críticos que opinan que este clásico no es ni moralmente ni intelectualmente apto para niños. No entraré ahora en una discusión larga y quizá tediosa sobre el asunto, pero lo que está muy claro es que las aventuras de Alicia, aún ahora, continúan fascinando a la mayoría de los niños y de los adultos de todo el mundo. El editor nos aporta comentarios sobre los dobles sentidos y los juegos de palabras, muy interesantes no solo para un lector no anglosajón sino para cualquier receptor actual que necesita entender el contexto de la época en la que se escribieron las obras. La lectura que nos ofrece Gardner es, quizá, de las más sensatas que se han realizado, siempre huyendo y poniendo en cuestión algunas (hilarantes) interpretaciones que se han hecho tanto desde un punto de vista de la órbita del psicoanálisis como alguna desde una óptica política. La suya es una lectura, sin ninguna duda, imprescindible.

Notas:
1.  Desafortunadamente, el escritor y divulgador Martin Gardner murió el 22 de mayo de 2010. (Volver al texto)

domingo, 25 de agosto de 2024

‘Cien años de soledad’, el fenómeno que arrasa en Japón con medio siglo de retraso

La obra de Gabriel García Márquez se ha convertido en el fenómeno editorial del verano en el país nipón en buena parte por el próximo estreno de la serie basada en la novela


Portada de la nueva edición de 'Cien años de soledad'
en Japón, ilustrada por Ryuto Miyake, en una imagen cedida por la editorial Shinchosha.




















 La edición de bolsillo de Cien años de soledad en japonés se ha convertido en el fenómeno editorial del verano tras vender en ocho semanas unos 290.000 ejemplares y casi la misma facturación de las tres versiones en tapa dura impresas en los pasados 52 años. Entre las razones del inesperado auge de la obra cumbre de Gabriel García Márquez figuran el próximo estreno en Netflix de una serie basada en la novela, su influencia en prestigiosos autores japoneses y la portada con figuras macondianas dibujadas en un estilo enciclopédico por uno de los ilustradores locales más cotizados del momento, Ryuto Miyake, autor de campañas publicitarias para marcas como Gucci, Bottega Veneta o Apple.

“Además de ofrecerla en formato de bajo precio a los lectores que verán la serie de Netflix, queríamos aprovechar el décimo aniversario de la muerte de Gabo para volver a presentar su literatura”, explica Ryo Kikuchi, encargado de promocionar la nueva edición de la novela, publicada por primera vez en Japón por su editorial (Shinchosha), en 1972, cuando él mismo no había nacido y el autor colombiano no había ganado el Nobel de Literatura.

Kikuchi, que atiende la entrevista vestido con una camiseta negra estampada con la cara sonriente de García Márquez en medio de un letrero amarillo que dice en español “bienvenido a Macondo”, diseñó una campaña publicitaria que incluye bolsas de tela (tote bags) decoradas con el árbol genealógico de la familia Buendía. El editor aclara que pese al lento ritmo de ventas de la edición original, la novela se ha mantenido en las librerías japonesas todos estos años, dada su reputación como obra maestra de la literatura mundial, que ha vendido 50 millones de copias en 46 idiomas.

La camiseta con el árbol genealógico de los Buendía,
incluida en la promoción de la nueva edición
de 'Cien años de soledad', en una imagen de la editorial Shinchosha.








El libro, lanzado en 1967 en Buenos Aires, ha sido además fuente de inspiración o detonante de la carrera literaria de distinguidos autores nipones. Kenzaburo Oé (1935-2023), premio Nobel de Literatura de 1994 y admirador declarado de Cien años de soledad, la tomó como referencia para su obra Dojidai gemu (algo así como El juego de la contemporaneidad, 1979), el relato de un imaginario pueblo periférico cuyo mito fundacional simboliza la historia moderna de Japón y cuestiona el origen de la familia imperial.

Otro conocido escritor, Natsuki Ikezawa, describe una isla ficticia en Micronesia llamada Navidad gobernada por un dictador de inspiración macondiana en su novela Mashiasu Giri no Shikkyaku (La caída de Mathias Giri, no traducido al español). Poco después de su publicación, el libro recibió el premio Tanizaki, uno de los máximos galardones literarios de Japón, y la crítica resaltó su ruptura estilística con la novela naturalista e introvertida que había dominado la narrativa nipona por más de medio siglo.

Ikezawa ostenta con ironía el calificativo de “acosador de la prosa garciamarquiana” y en el Primer Congreso García Márquez, que tuvo lugar en el Instituto Cervantes de Tokio en octubre de 2008, explicó que aprendió del autor colombiano la técnica para “desafiar las leyes de causa y efecto”. En un reciente coloquio sobre Cien años de soledad, Ikezawa dialogó con Tomoyuki Hoshino, otro premiado autor que, tras leer la saga de la familia Buendía en la década de los años noventa, dejó el periódico donde trabajaba y se fue a estudiar español a México.

Gabriel García Márquez retratado en Cartagena, en 1991.

Gabriel García Márquez retratado en Cartagena, en 1991.ULF ANDERSEN (GETTY IMAGES)

En su debate, Hoshino asoció la vigencia de la novela a la situación turbulenta que atraviesa el mundo, con caos social, tiranos y guerras, en una repetición cíclica de la historia enunciada por Úrsula Iguarán en la obra.

Muchos lectores llegan a la edición de bolsillo atraídos por la portada del ilustrador Ryuto Miyake. Su estilo evoca las minuciosas ilustraciones de la Expedición botánica de José Celestino Mutis, que entre los siglos XVIII y XIX denominó y clasificó gran parte de la flora colombiana. Como en una vitrina de coleccionista, Miyake dispone 16 elementos macondianos, entre ellos un alambique, un telescopio, un gallo de pelea y un racimo de plátanos, además de personajes como el gitano Melquíades y el coronel Aureliano Buendía.

La ordenada secuencia sugiere la intención de guiar a los lectores en una lectura que, según los comentarios de las redes sociales, se presenta compleja y difícil de seguir. “Aunque hayan dicho que se vende como salchichas, no es un libro fácil”, advierte el crítico literario Sinsi Saito en su canal de YouTube al presentar una serie de cuatro capítulos didácticos sobre Cien años de soledad. Saito desglosa los episodios principales del libro, explica los orígenes del realismo mágico y recomienda no cuestionar la lógica de episodios fantásticos como el vuelo de Remedios la Bella.

Al comentar el impacto de Cien años de soledad, los hispanistas locales señalan la calidad de la traducción realizada por el ya fallecido traductor Tadashi Tsuzumi para la primera edición y revisada un par de veces para las dos reediciones en tapa dura.

La historia traducida de Macondo tiene una capa sensorial inexistente en el original, gracias al inagotable catálogo de las onomatopeyas japonesas que, además de sonidos, permiten describir sensaciones o estados emocionales. En la escena inicial, por ejemplo, el traductor añadió el sonido rítmico de las piedras del lecho del río de Macondo goro-goro y para transmitir su tacto liso recurrió a la onomatopeya sube-sube.

El deseo de entender mejor la obra ha originado clubes de lectura y coloquios para discutir también aspectos no literarios. Personalidades ajenas al mundo literario, como el cómico Baki Baki Virgin, con 1,6 millones de seguidores en YouTube, aseguran que, pese a su reputación de obra maestra, no se trata de un libro pretencioso y recomiendan disfrutar la inverosimilitud sus episodios.

Su consejo recuerda la ocurrente sugerencia de Kobo Abe, otro famoso escritor devoto de la novela, en un discurso en 1983. Tras subrayar la “excesiva seriedad” de sus paisanos, Abe explicó las propiedades de la comida picante para estimular el hemisferio derecho del cerebro, donde, según el autor, se sitúa el sentido del humor, de lo que concluyó que la mejor forma para que los japoneses disfruten de Cien años de soledad es comiendo sushi con mucho wasabi.


https://elpais.com/cultura/2024-08-24/cien-anos-de-soledad-el-fenomeno-que-arrasa-en-japon-con-medio-siglo-de-retraso.html


viernes, 5 de julio de 2024

“Hay que manosear su obra”: jóvenes autores leen a García Márquez sin la etiqueta del ‘realismo mágico’

 Cuatro invitados al Festival Gabo 2024, que se realizará del 5 al 7 de julio en Bogotá, hablan sobre cómo valoran al más importante escritor colombiano las nuevas generaciones de escritores


                                    Gabriel García Márquez en Cartagena (Colombia), en 1991.
ULF ANDERSEN (GETTY IMAGES)

KIRVIN LARIOS              Bogotá - 05 JUL 2024 -

Lectores japoneses de Gabriel García Márquez esperan a que abra una librería de Tokio para obtener la primera edición de bolsillo publicada en su país de Cien años de soledad. El cineasta Woody Allen evoca su admiración por el célebre autor (“Encantador, fascinante y verdaderamente genial”) en una entrevista reciente del diario El Tiempo. Una nota de Infobae se refiere a los “lazos familiares” entre el Nobel de Literatura y la presidenta electa de México, Claudia Sheinbaum. En una semana, las noticias sobre García Márquez colman la prensa mundial con un toque de frivolidad, opinión o apunte cultural libresco, celebrando aún un autor que pareciera vivo. “Se celebra mucho la imagen de García Márquez, el personaje que fue o creen que fue, pero poco se habla de sus textos”, dice el escritor y editor barranquillero Pedro Lemus (1995), autor de la novela Lo llamaré amor (2023). La discusión en torno a García Márquez “se ha centrado en el producto”, replica Harold Muñoz (Cali, 1992), autor de la novela Salsipuedes (2022) y radicado en Bogotá, igual que Lemus. Ambos participan en la charla Lo que pesa Gabo: ¿cómo leen los nuevos autores a García Márquez?, en el 12° Festival Gabo, que se celebra del 5 al 7 de julio en el Gimnasio Moderno y otros lugares de Bogotá.


Cuatro invitados ―nacidos en los noventa― de la charla entregaron su punto de vista a EL PAÍS a partir de esa pregunta un tanto laberíntica: “¿Se lee a García Márquez?”. A la luz de sus múltiples apariciones en medios, del lanzamiento exitoso de su novela póstuma En agosto nos vemos, y del inminente estreno en Netflix de la serie basada en Cien años de soledad, la respuesta resulta obvia. Pero para Muñoz, esas “son formas de mantener vivo al autor; no a su obra”. Y agrega: “Lo han convertido en uno de esos imanes para la nevera que venden en las tiendas de souvenir [...] Lo que es una lástima, pues se deja convenientemente de lado lo que inspiró con su obra y demás compromisos vitales”.


Autor de novelas, cuentos, columnas, reportajes periodísticos, guiones y argumentos de cine, García Márquez fue también un prolífico gestor y fundador de proyectos que abogó por la defensa de los derechos humanos y la construcción de paz, y que sigue marcando de formas diversas la vida cultural y política de Latinoamérica. “Esas facetas son las que más me conmueven y me acercan a él. Lo admiro por esas luchas sociales y políticas, y no las separaría nunca de lo que escribió”, dice Muñoz, que cree que se valoran “más bien poco” las demás dimensiones, opacadas por el “modelito amaestrado y reproducible, para esa marca de país de la que hablaba”.

Sin duda, hay un concepto archiconocido que contribuye a ese “souvenir en la nevera”: el realismo mágico. “Me interesa leer la obra de García Márquez por fuera de ese rótulo que no expresa la complejidad de los textos y los limita”, dice Lemus. “Hay siempre algo de pereza en esas etiquetas, y en este caso reproduce una idea condescendiente y reducida de la literatura de García Márquez y de lo latinoamericano y caribeño”. La expresión, dice Muñoz, “tiene toda la vigencia” para los lectores y “se ha vuelto un lugar común para aproximarse a la obra de Gabo”. Y agrega: “Para los escritores, en cambio, resulta incómodo. O por lo menos para mí. En parte porque no quisiera cubrirme con esa sombra, pero también porque se ha convertido en un eslogan”.

Desde Centroamérica, la periodista Jennifer Ávila (El Progreso, Honduras, 34 años) afirma que la obra de García Márquez “sigue viva” no porque se publicara el libro póstumo, “sino porque es perenne”. Según Ávila, directora del medio digital Contracorriente, “Gabriel García Márquez es un autor reconocido incluso en los colegios de los pueblos más remotos, se ha convertido en lectura obligada en los sistemas educativos, esto no quiere decir que se esté discutiendo a profundidad su obra”. Esto último, añade, obedece “al retraso que ha tenido nuestra región en una educación integral”.

El escritor, traductor literario y periodista egipcio Ahmad Mohsen (29 años), que reside en Colombia, dice que una muestra de la persistencia del legado del escritor “es la continua lectura de sus libros por parte de los lectores, sobre todo de las nuevas generaciones”. No sabe si su obra se discute, “pero se lee, claro que sí”. Mohsen considera a Cien años de soledad un libro “sagrado” que leyó primero en árabe. Al hacerlo no se sintió “frente a un libro muy pensado, sino un libro concebido. Un libro que se escribió de una sola vez”. También dice: “Yo, realmente, cuando lo leo, siento que es un milagro. Si hubiera libros sagrados en la literatura latinoamericana, para mí, sin duda, sería uno de ellos”.

De la bibliografía de García Márquez, Muñoz destaca El otoño del patriarca: “Me enseñó a reírme del poder, o por lo menos de ese poder representado por un patriarca y lo que ese sistema político implica a nivel emocional y social”. Por permitirnos detectar “el germen de lo que sucedió después”, Lemus recomienda leer la primera novela del autor, La hojarasca. “Y porque es tremenda y las dos primeras páginas son una avalancha buenísima”. Ávila se inclina por dos obras: la novela Cien años de soledad y el antológico Yo no vengo a decir un discurso. El primero “es recomendable leerlo en varios momentos de la vida e incluso concentrarse en uno o dos personajes en cada lectura, tiene una riqueza enorme de lenguaje y en el desarrollo de los personajes, que es impactante”. El segundo le gustó “porque es como escucharlo hablar” y “tiene buen humor”.

A dos años del centenario de su nacimiento

Para estos autores no existe tensión o conflicto al encontrarse con la presencia o recibir el peso de este muerto. Al contrario, su cercanía sugiere un lugar emancipador: “De alguna manera, el éxito de García Márquez nos terminó de convencer de que nuestros acentos y prácticas cotidianas eran narrables”, dice Muñoz. “No creo que haya una tensión, por el tiempo que nos separa, que no es mucho pero que implica que otras generaciones de escritores recibieron el peso directo de escribir a su lado y justo después de él”, dice Lemus. Ávila cree más bien en una interlocución: “Leo a Gabo y a otras autoras y autores de literatura solo por placer, no me interesa ser como ellos sino disfrutar lo que hicieron. [...] Hay cosas que me inspiran, me ayudan a narrar mejor y lecciones que puedo sacar para mi trabajo periodístico, pero no es una competencia ni una venganza, es una conversación a veces”.

A dos años del centenario del nacimiento de García Márquez, es inevitable que las políticas culturales y editoriales promuevan una agenda en torno a la obra del autor más importante que ha nacido en Colombia. Sobre la posibilidad de que el aniversario consiga desplegar nuevos caminos y sentidos hacia su lectura, Muñoz dice que “sería la oportunidad perfecta para tener una discusión diferente y contemporánea con su obra. Algo parecido a lo que pasó este año con La vorágine”, agrega en referencia al centenario de la obra magna de José Eustasio Rivera y las iniciativas alrededor de la efeméride. “Ojalá suceda”, dice Ávila, ”vivimos una contaminación de contenidos basura que ya es asfixiante y con esto me refiero a libros, medios, cuentas sociales, películas, series, etcétera”. Para Lemus, es el momento “de sacudirlo del lugar de escritor consagrado y abrir espacios para leer, discutir y manosear su obra, lejos de la sola celebración del personaje que tiende a embalsamar en lugar de dar vida”.



sábado, 22 de junio de 2024

Brigitte Bardot representó un movimiento hacia la libertad femenina que acaparó los años 60 en Francia.

 


DE OTROS MUNDOS

DRAGON

RIMBAUD

Brigitte  Bardot
(1934)

Brigitte Bardot nació un 28 de septiembre de 1934 en París. Hija de una familia de clase media, su padre era directivo de una empresa industrial y su mamá se dedicaba a organizar desfiles en una casa de modas; esto ayudó a la pequeña Brigitte a destacarse en las pasarelas, desde muy temprano.


Luego, en la adolescencia, Brigitte Bardot estudiaba en el Conservatorio Nacional de Danza con Boris Kniaseff. Apenas con 15 años conoció a un joven guionista y ayudante de dirección, Roger Vadim, con quien vivió su primer y apasionado amor. Fue una historia difícil la que vivieron los dos. Ella quería casarse antes de los 18 años y su padre se lo impidió. Se sabe que el día en que Roger fue a pedirle la mano, el padre de Brigitte lo esperó con un revólver en su escritorio y lo echó de su casa. Finalmente se casaron un 20 de diciembre de 1952 en el Registro Civil del distrito de Auteuil en París. Al año siguiente, ya era una estrella de moda.

Trabajó en la película Ladrones al claro de luna, polémica por sus escenas de desnudez. A ella siguieron películas comoEl gran seductor y Dichosa muchacha. A principios de los 60 ya cobraba cerca de un millón de francos para rodar su primer película protagónica, Y Dios creó a la mujer..., junto a su marido como director. Este film la consagró con muchísimo éxito, pero le acarreó grandes problemas en su vida matrimonial, lo que significó la ruptura con Vadim. Pero pronto se descubrió un romance muy breve y contradictorio con el protagonista de la película, Jean-Louis Trintignant, con quien convivió después de pedirle el divorcio a su marido.

Cuando tenía 45 años, la prensa francesa le contabilizaba 42 amantes. Entre estos podemos nombrar al cantante Gilbert Becaud (al dejarla por su esposa intentó suicidarse), el músico Sacha Distel o el actor Jacques Charrier (con quien se casó y tuvo un hijo el 11 de enero de 1960 llamado Nicholas). Al poco tiempo estuvo con el actor Sami Frey, por quien estuvo al filo de la muerte cuando se separaron, al igual que el mismo Sami, que intentó quitarse la vida. Muchos romances son los que formaron parte de su vida.


A los 39 años se retiró del cine. Para entonces había filmado más de 60 películas, y su figura entera había sido fotografiada unas 60 mil veces. Sus gestos, tan personales, estaban llenos de una sensualidad diferente, que no dejaba a nadie afuera; parecía buscar complicidad y picardías en el espectador. Su cuerpo hablaba en las fotografías, demostrando diversos mensajes continuamente.

Brigitte representó un movimiento hacia la libertad femenina que acaparó los años 60 en Francia. Pero claro, Brigitte sentiría un abismo de libertad que le producía manifestarse graciosa, simpática, hasta sensual, para no sentirse tan sola. Todo provenía de una gran necesidad de afecto, lleno de desgarradoras depresiones que ocasionalmente la llevaron a intentar varias veces quitarse la vida. Cuando cumplió 50 años dijo: "Lo difícil no es vivir; lo difícil es sobrevivir". Para entonces los animales llenaban su vida.

En 1962 accedió a contar su vida en televisión. Estallaron las mediciones de audiencia. El mito, pese a los años, no había muerto. Brigitte poseía en su casa, La Mandrague, en la costa del Mediterráneo, una colección de animales recogidos o comprados a sus expropietarios, que los maltrataban: un asno, siete perros, sesenta gatos, tres cabras... Hasta hace poco contribuían a paliar su soledad. "Sé lo que es vivir sin amor", dijo. "Sé lo que es necesitar que nos abracen, y despertar a solas en mi cuarto".


Dicen que Brigitte Bardot



Dicen que Brigitte Bardot cumple hoy 45 años, y que muchos recuerdan más sus amores por los hombres y las focas que su carrera cinematográfica. Dicen también que, pese a sus nueve lustros, la rubia BB, que encandilara a tres maridos y más de diez amantes famosos, ha logrado mantener en su cuerpo la chispa de su picardía juvenil y una figura casi perfecta. Quizá su faceta de sex symbol de los años sesenta se impuso, en la mayor parte de sus películas, sobre su calidad de actriz, aunque nadie olvide su gran papel en el filme que la consagró, Y Dios creó la mujer, dirigido por su primer marido, Roger Vadim. En este cumpleaños de BB habrá mucha gente que la recuerde y muchos franceses que le deban una parte de su renta pecapita. No en vano un ministro de Finanzas de su país dijo que ella había proporcionado tantas divisas al Tesoro con sus películas como la industria del automóvil. En definitiva, alguien lo ha reconocido en París: al mismo tiempo que el vino de Beaujolais, los quesos o la torre Eiffel, Brigitte Bardot forma parte de la mitología francesa.



 BRIGITTE BARDOT 
Y SUS MARIDOS

En mayo de 1949, la sonrisa pícara de una adolescente de 14 anos aparecía en primera página de la revista Elle. Un ayudante de director de cine de 21 años cayó en las redes de ese rostro y la convocó para una prueba. Así comenzó la historia de amor entre Roger Vadim y Brigitte Bardot. Acabaría con Y Dios creó a la mujeren 1956 y la película haría de ella una estrella. El 28 de septiembre de este año, la Bardot, símbolo de la revolución de la liberación de las costumbres, cumplió 60 años, asegurando "importarle un bledo su pasado". Con tal aniversario, se publica en París la que parece ser la verdadera biografía de la mujer de las dos caras: la leyenda viviente de la pantalla, que ella rechaza, y la cabeza de la fundación protectora de animales que hoy lleva su nombre, a los que consagra toda su energía desde que en 1973, a los 39 años, abandonase el cine para siempre. Escrita por Jeffrey Robinson, autor de varios best seller en Inglaterra y de otras biografías corno la de Rainiero y Gracia, ha sido un trabajo de investigación de cuatro años durante los que ha realizado más de 80 entrevistas, incluyendo la de la propia B. B. El resultado es un libro lleno de curiosidades. Las conversaciones del autor comenzaron con Jane Birkin y Jeanne Moreau, compañeras de ese tiempo de la actriz. Siguieron las de sus cuatro maridos: Vadim, Charrier, Günther Sachs y Alain Douborg, así como con Nicolás, su hijo único, y su hermana. Dicen que fue el primero, Vadim el que la inventó, porque ella nunca quiso ser actriz; sólo estaba locamente enamorada. Tras él, fue de marido en marido, de hombre en hombre. Todos ellos hablan del carácter volátil, unido a un increíble atractivo y magnetismo de Bardot. Su tercer marido, Günther Sachs, quien para cortejarla alquilase helicópteros y llenase el jardín de su casa La Madrige de centenares de docenas de rosas, cuenta: "El problema es su cambio brusco de humor. Era difícil vivir con ella. Se dormía feliz y se levantaba furiosa y enfadada conmigo". A su vez, Roger Vadim piensa que "es una mujer que no podía ser feliz. Devoraba a quien la amaba". Ella añade: "Siempre me fue fácil encontrar un hombre con quien acostarme, pero nunca entendí por qué resultaba tan complicado encontrar a uno para convivir".


Brigitte Bardot
Escultura de Christina Motta
Rio de Janeiro


Los ladrones roban a Brigitte Bardot

 RÍO DE JANEIRO 16 NOV 2005

Los ladrones en Brasil, que antiguamente tenían respeto por las cosas sagradas por un cierto miedo a los dioses y sus misterios, hoy se han liberado de todos los tabúes. Roban las imágenes de las iglesias, los copones y crucifijos antiguos y hasta entran en el corazón de la noche en las celdas de los monjes para robarles apenas el reloj. La semana pasada, dichos ladrones dieron un paso más, que puede parecer más laico, pero que no lo es: robaron la famosa estatua de bronce de Brigitte Bardot que velaba como un ángel tierno de luz por los millones de turistas que llegan a Buzios, en la región de los Lagos, al norte de Río, una especie de meca del turismo internacional por la belleza de sus playas. Aquel lugar en los años setenta era el paraíso de los hippies. No había nada, sólo playas desiertas y la fascinación de que los especialistas afirman que allí se unía, hace 50 millones de años, el continente africano con América del Sur. El lugar lo descubrió un día, por casualidad, Brigitte Bardot y lo hizo famoso. Hoy, tener casa en Buzios es el sueño de muchos. La estatua de Brigitte, obra de la escultora Christina Motta, en el paseo marítimo de la ciudad era la atracción de chicos y grandes. Nadie pasaba si hacerse la foto con la legendaria actriz. De repente, días atrás, los ladrones arrasaron la estatua dejando de luto a la ciudad. Allí se quedó sólo la maleta del monumento. Se ve que los ladrones tuvieron miedo de llevársela, pensando quizá que en ella podrían dormir fantasmas de la actriz que podrían complicar su vida




Brigitte Bardot, una pésima actriz 

pero un icono sexual

Un nuevo libro sobre la artista analiza cómo su imagen supuso una revolución en la forma de representar a la mujer en los años cincuenta



La actriz Brigitte Bardot. / CORDON
No es muy común que una actriz se retire a los 39 años. Pero Brigitte Bardot, que en unos meses cumplirá 79 años, nunca entró dentro de los parámetros de la normalidad, como recuerda Ginette Vincendeau, profesora de historia del cine del King’s College de Londres, que acaba de publicar un libro sobre la actriz titulado simplemente Brigitte Bardot. Su aparición en las librerías británicas coincide con un ciclo de cine que la Alliance Française de Londres le dedica a esta actriz cuyo físico y cuya actitud, alejada de la rigidez con la que se paseaban por el mundo las estrellas en los años cincuenta, revolucionó todos los parámetros de la Francia de aquella época.
“Empecé siendo una pésima actriz y eso es lo que he seguido siendo, una pésima actriz” proclamó Bardot en un arrebato de autocrítica mientras aún era una flamante estrella a la que algunos críticos alababan pero a la que la mayoría repudiaba, a pesar de su innegable belleza. En 1973 daba un portazo a su vida dentro del mundo del cine y abandonaba también las pasarelas de moda y los escenarios musicales para dedicarse por completo a la lucha por los derechos de los animales, otro arrebato que en su momento, hace ya cuatro décadas, pareció una excentricidad momentánea pero que el tiempo ha demostrado era auténtico compromiso.
En el libro de Vincendeau se hace un repaso exhaustivo a la vida y obra de la sex- symbol francesa, que gracias al cine se convertiría en una de las mujeres más deseadas del planeta. “Brigitte Bardot fue una revolución en la forma de representar a la mujer, la sexualidad y la juventud”, dice Vincendeau, a quien en realidad le pidieron que escribiera un libro sobre Catherine Deneauve, otra gran actriz francesa pero cuyo peso histórico no se puede comparar con el de Bardot, según Vincendeau. De hecho, Simone de Beauvoir, una de las intelectuales y feministas más importantes de occidente, le dedicó incluso un ensayo titulado Brigitte Bardot y el Síndrome de Lolita, por el efecto que tuvo la imagen de Bardot en la percepción de la mujer a partir de la década de los cincuenta, algo potenciado además por el boom de los medios de comunicación de masas.
Nacida en 1934 en Paris, Bardot aspiraba a ser bailarina pero aconsejada por su madre, comenzó a trabajar como modelo, llegando a la portada de la revista Elle con apenas 15 años. Aquella fue la puerta por la que atravesó hasta instalarse en el mundo del cine, aunque durante varios años las películas en las que participó carecieron de interés y los críticos se limitaban a hablar de su belleza y a subrayar su aparente falta de talento como intérprete. No obstante, eso no impidió que ella se hiciera explosivamente famosa, ayudada entre otros por su primer marido, el fotógrafo y director Roger Vadim, que la paseaba entre las celebridades y provocó el desconcierto al llevarla a un festival de Cannes y hacerla posar descalza, despeinada y con un aire natural completamente opuesto al encorsetamiento en el que estaban entonces imbuidas las estrellas de cine. No obstante, su fama planetaria se la dio la película Y Dios creó a la mujer, dirigida por Vadim en 1956, donde ejercía de adolescente inmoral, provocando a la vez el deseo y el escándalo tanto en la sociedad francesa como en todas aquellas donde se estrenó la película. A partir de ese momento su carrera como actriz fue in crescendo y tanto las películas en las que participó como sus interpretaciones mejoraron mucho y aunque Hollywood trató de conquistarla, Bardot nunca se dejó tentar del todo. Probó suerte también en la música, cantando entre otros con Serge Gainsbourg, hasta que, tras posar desnuda en la portada de la revista Playboy en su 40 cumpleaños anunciaba su retirada. Desde entonces todos los titulares que ha dado, a parte de sus múltiples bodas, han sido o por sus denuncias de crímenes contra los animales o por sus ideas políticas, de extrema derecha, como su último marido, Bernard D’Ormale, miembro del ultraderechista Frente Nacional francés. Sorprendentemente, es una de las pocas estrellas que no se ha sometido a la dictadura del bisturí.


B.B. cumple años y cuenta amantes

La actriz, icono de los sesenta, confiesa que nunca se sintió una mujer guapa



Brigitte Bardot, alrededor de 1960. / GTRESONLINE
Desde que abandonó el cine, hace casi medio siglo, Brigitte Bardot vive recluida en su mansión La Madrague, de Saint Tropez, en el sur de Francia. Y desde entonces recela de la prensa. Hasta ahora. La inolvidable B.B., con motivo de un número especial articulado en torno al clásico tema de 'Un hombre y una mujer', la revistaVogue Hommes pensó que nada mejor que entrevistar a la que encarnó el modelo absoluto de la mujer para millones de hombres. Se lanzó así el desafío de contactar con el 'sex symbol'. Y contra todo pronóstico, aceptó el reto.  En la publicación, la actriz recorre sin tapujos su carrera, su relación con los hombres, su amor por los animales, y deja alguna sorpresa, como que, aunque cueste creerlo, de joven se veía fea.
“Intentaba ponerme lo más guapa posible y aún así me veía fea”, relata en una conversión telefónica con el periodista. “Me costaba horrores salir, mostrarme. Tenía miedo de no estar a la altura de lo que se esperaba de mí”, añade la exactriz, que en otro momento de la entrevista confiesa haber vivido un verdadero “calvario”, “aplastada literalmente por la fama”. Bardot, que el próximo 28 de septiembre cumple 78 años y vive ahora volcada con su asociación de defensa de los animales, concluye: “Hoy, a mi edad, ya me da igual. Ya no quiero seducir. Ni a nadie, ni a nada”.
 Bardot no aspira ahora “más que a la soledad”, algo que a su “naturaleza más bien contemplativa” le va muy bien. “El mundo de hoy en día no me gusta, si fuera diferente quizás viviría menos retirada”, lanza. Lo que le da energía por la mañana para levantarse es “el sufrimiento de los animales”. A pesar de su dolor de piernas –se niega a operarse de la cadera-, que le impide andar bien y nadar, considera que tiene suerte en comparación con los “horrores” impuestos a los animales. “Entonces pienso que no tengo por qué quejarme, y eso me da mucho energía”.
Preguntada sobre los hombres que más han contado en su vida, Bardot, que suma cuatro maridos y una infinidad de amantes, responde que no puede contestar porque “la lista es larga y cada uno de ellos me ha enriquecido”. Dispuesta a todo por amor —“salvo a matar a alguien”, puntualiza— se describe sobre todo como una gran enamorada. “No vivo más que de eso (…) He querido morir varias veces porque me habían dejado. Era de alguna forma mi oxígeno. Necesito vivir bajo alto voltaje amoroso”, asegura Bardot, casada desde 1992 con el empresario Bernard d’Ormale.
 Aunque a regañadientes –“qué rollo”, dice, cuando el entrevistador anuncia querer hablar un poco de cine-, Bardot repasa también por encima su carrera de décadas en el celuloide. A Jean-Louis Trintignant, compañero de reparto con el que mantuvo un romance —“no lo conocí, lo adoré”, dice sobre él— muestra su admiración por haber aceptado ser filmado ya mayor, sin artificios, en su reciente papel en Amour (2012), de Michael Hanecke. Con Jean-Luc Godard, al que debe su obra maestra El desprecio (1963), confirma su falta de feeling a pesar de lo que pudo pensar la crítica en aquel momento: “Me cabreaba. Me parecía un idiota con su sombrero. Siempre había que inventarse los diálogos en el último momento, no había estructura”.
Entregada por completo a los personajes que interpretaba –“no actuaba, era la persona que encarnaba”, relata- asegura que la verdadera Bardot es la de Y Dios creó a la mujer (1956), dirigida por su entonces marido Roger Vadim. “Me dio vía libre, la posibilidad de peinarme, de maquillarme, de vestirme, de bailar como quería”, dice. “Es la primera película en la que fui yo misma”.


FILMOGRAFÍA

  • L'histoire très bonne et très joyeuse de Colinot Trousse-Chemise (1973)
  • Si Don Juan fuera mujer (1973)
  • Las petroleras (1971)
  • El bulevar del ron (1971)
  • La profesional y la debutante (1970)
  • La muñeca y el bruto (1970)
  • Las mujeres (1969)
  • Shalako (1968)
  • Historias extraordinarias (1968)
  • A coeur joie (1967)
  • Masculin féminin (1966)
  • Marie-Soleil (1966)
  • Viva María! (1965)
  • Querida Brigitte (1965)
  • Adorable idiota (1964)
  • El desprecio (1963)
  • Una vida privada (1962)
  • Le repos du guerrier (1962)
  • Amores célebres (1961)
  • A rienda suelta (1961)
  • El testamento de Orfeo (1960)
  • L'affaire d'une nuit (1960)
  • La verdad (1960)
  • ¿Quiere usted bailar conmigo? (1959)
  • Babette se va a la guerra (1959)
  • La femme et le pantin (1959)
  • En caso de desgracia (1958)
  • Les bijoutiers du clair de lune (1958)
  • Una parisina (1957)
  • La pequeña BB (1956)
  • Y Dios creó a la mujer (1956)
  • Deshojando la margarita (1956)
  • Mio figlio Nerone (1956)
  • Esta pícara colegiala (1956)
  • Helena de Troya (1956)
  • La luz de enfrente (1955)
  • Las maniobras del amor (1955)
  • Un médico en la marina (1955)
  • Futures vedettes (1955)
  • La fille de Caroline Chérie (1954)
  • Traicionada (1954)
  • Acto de amor (1954)
  • Si Versailles pudiera hablar (1954)
  • Le portrait de son père (1953)
  • Les dents longues (1952)
  • Manina, la fille sans voiles (1952)
  • Le trou normand (1952)

DISCOGRAFÍA
ÁLBUMES
  • Brigitte Bardot (Philips, 1963)
  • Brigitte (Philips, 1963)
  • B.B. (Philips, 1964)
  • Brigitte Bardot Show (Disc'AZ, 1968)
  • The Lost 70's Album (Mercury, 1970)
COMPILADOS
  • Le disque d'or (Disc'AZ, 1981)
  • The Early Years (Discomagic, 1995)
  • Best of BB (Philips, 1996)
  • Brigitte Bardot - CD Livre (Vade Retro, 1998, libro y CD)
  • The Best of Bardot (Mercury, 2004