LECTURAS : PELÍCULAS CONMOVEDORAS
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miércoles, 12 de junio de 2024

Una pelicula que conmueve UMBERT0 D

 


Umberto D: más que un jubilado y un perrito

Junio 4, 2013

Un homenaje al cine italiano de la postguerra II no se agota en las carcajadas que suscitó ni en las lágrimas que a su conjuro se virtieron. Lo perdurable de aquél siguen siendo los seres que creó, como los protagonistas humanos de este film… entre los cuales incluyo a Flike. Sin olvidar a los realizadores delante y detrás de las cámaras, con los modestos recursos técnicos y financieros que por entonces estaban a su alcance. Conocían las asperezas de la vida y supieron enaltecerla.- C.H.    http://www.youtube.com/watch?v=SvrvJaC_1pk  

    http://www.youtube.com/watch?v=cVMXMW7jVF8                 UmbertoD   

                La película es la historia de Umberto, y él está en cada escena, todo mostrado desde su punto de vista. La trama de la película es bastante sencilla, una serie de pequeños acontecimientos cotidianos que poco a poco nos van dando una imagen completa de la vida de Umberto en toda su abyecta humillación y desesperanza. Umberto responde a sus terribles circunstancias con una serie de acciones cada vez más desesperadas. Vende sus posesiones, empezando por su reloj de oro y sus libros. Intenta mendigar en la calle pero no se atreve a llevarlo a cabo. En lugar de eso, hace que Flike se siente y suplique con un sombrero en la boca mientras se esconde detrás de un edificio cercano. Cuando un viejo conocido reconoce al perro, Umberto corre y le dice que Flike sólo está jugando. Incluso se las arregla para ingresar en el hospital para poder ahorrar el dinero que normalmente gastaría en comida y usarlo para pagar el alquiler atrasado.


Después de que Umberto sale del hospital, su situación comienza a empeorar seriamente. Regresa a casa y descubre que su casera está redecorando el apartamento con un estilo absurdamente frou-frou, con el papel pintado medio arrancado de las paredes de su habitación y un enorme agujero abierto en la pared entre su habitación y la siguiente. El mundo de Umberto parece literalmente desmoronarse a su alrededor. Lo peor de todo es que Flike está desaparecido. Corriendo al refugio de animales para buscar a su perro, se horroriza por la indiferencia casual hacia el destino de los animales allí y apenas logra rescatar a Flike antes de que lo practiquen la eutanasia. Al regresar a su habitación esa noche, se encuentra parado en su ventana mirando hacia la calle desierta de abajo, y podemos decir por la expresión entumecida de su rostro y un rápido acercamiento al pavimento de abajo que está a punto de saltar. Sólo cuando se da vuelta y ve a Flike sentado en la cama esperándolo, abandona sus pensamientos suicidas, al menos por el momento.


En Umberto D. de Sica, como Chaplin en sus películas, presenta el mundo como un lugar poblado de victimarios y victimizados. Cuando las personas no son abiertamente maliciosas, como la insensible y arribista casera de Umberto, son indiferentes al sufrimiento de los demás. Casi la única otra persona en la película que provoca una reacción comprensiva es María, la sirvienta adolescente mansa y de buen corazón del apartamento donde vive Umberto. Cuando Umberto empaca sus pertenencias y se escapa en medio de la noche, inesperadamente se encuentra con María en la escalera y se despide de ella. La expresión abatida de su rostro deja claro que ha perdido toda esperanza y ha decidido suicidarse y que María (como él, otra de las tristes víctimas de la vida y la única persona en la película que le muestra algún afecto) es la única persona a la que quiere. Realmente lamentaremos dejarlo atrás. Gran parte de la segunda mitad de la película está ocupada con los inútiles intentos de Umberto de hacer algún tipo de provisión para el futuro de Flike. Sin embargo, no importa lo que intente, nada parece funcionar. Aparentemente convencido de que él y su perro están destinados a permanecer juntos hasta el final, finalmente toma a Flike en sus brazos y camina alrededor de la barrera en un cruce de trenes hacia un tren que se aproxima. Cuando el perro aterrorizado salta de sus brazos y huye, escondiéndose detrás de un árbol, este rechazo es demasiado para Umberto y persigue a Flike, engatusándolo hasta que regresa. De Sica puede retratar el mundo de Umberto como un lugar inhumano, pero al final se niega a tratar a sus espectadores con tanta crueldad. Si no podemos estar seguros de lo que les depara el futuro a Umberto y Flike, ahora sabemos que para ellos al menos habrá algún tipo de futuro. En una escena final que recuerda a la de Tiempos modernos de Chaplin, vemos por última vez al anciano y su perro alejándose de nosotros por un sendero del parque, jugando a buscar una piña.


Este final ambiguo puede parecer tímido, resultado de la renuencia de De Sica a continuar con la sombría situación que ha creado tan implacablemente, pero creo que un examen más detenido nos dice que no es del todo arbitrario. Si el orgullo de Umberto ha sido lo que le ha permitido seguir adelante durante tanto tiempo, la inflexibilidad y el egoísmo que ha engendrado también han sido sus mayores defectos. Quizás su preocupación por Flike logre eliminar lo suficiente de ese obstinado orgullo para hacerlo más adaptable y menos egocéntrico. Después de todo, sus recursos pueden ser limitados, pero los tiene. Y es una perogrullada psicológica que nada puede sacarnos de nosotros mismos y ayudarnos a trascender la autocompasión como amar a alguien más de lo que nos amamos a nosotros mismos. Quizás al final, en lugar de que Umberto salve a Flike, la verdad sea al revés, y sea Flike quien salve a Umberto.


No hay duda de que de todos los cineastas neorrealistas, De Sica tenía la vena más fuerte de sentimentalismo, y mi descripción de Umberto D. podría hacer que suene bastante lacrimógena. Pero De Sica no vio la película de esa manera, sosteniendo que más que sentimental, era una película realista hecha "sin compromisos". Creo que estaba siendo absolutamente honesto cuando dijo esto, porque aunque el tema de la imagen podría romperte el corazón, De Sica lo presenta de una manera totalmente realista y no manipuladora. Esta es una película técnicamente simple, sin un trabajo de cámara sofisticado y solo una breve instancia de edición llamativa, cuando el tren se acerca a Umberto y Flike y de Sica usa algunos cortes rápidos y el sonido estridente del silbido del tren para realzar el efecto. De lo contrario, no hace ningún intento abierto de mover los hilos emocionales del espectador, ya sea a través de medios técnicos o mediante un énfasis excesivo, reconociendo la poderosa fuerza emocional de la historia y manteniéndose a un lado para dejar que haga su trabajo.


Aún así, no se puede negar que Umberto D. es una prueba de fuego de la susceptibilidad de cualquier espectador al sentimiento en una película: si esta película no derrite tu corazón, ninguna lo hará jamás. Es el tipo de película que contiene escenas, situaciones e imágenes (e inspira respuestas emocionales) que nunca olvidará. Y contiene dos de las mejores actuaciones jamás realizadas en el cine. Una de Carlo Battisti, de setenta y dos años, un profesor jubilado de Florencia que hizo exactamente una película en su vida, como Umberto. El otro, de un mestizo llamado Napoleone como su devoto amigo canino Flike.


Con la devoción de los espectadores conmovidos, en  Mar del Plata y en las vísperas del invierno de 2013.-  C.H.




martes, 3 de octubre de 2017

William Wyler LA HEREDERA "un atormentado melodrama"






Título original
The Heiress
Año
Duración
115 min.
País
 Estados Unidos
Director
Guion
Ruth Goetz, August Goetz (Novela: Henry James)
Música
Aaron Copland
Fotografía
Leo Tover (B&W)
Reparto
, , , ,, , , , , ,, , , , , 
Productora
Universal Pictures
Género
DramaRomance | Siglo XIXMelodramaDrama romántico
Grupos
Adaptaciones de Henry James
Novedad
Sinopsis
Año 1849, en Nueva York. Catherine Sloper, una rica heredera, tímida, inocente, poco agraciada y no muy joven, es pretendida por un apuesto joven. Ella se enamora de él apasionadamente, pero su cruel y despótico padre se opone a la boda y amenaza con desheredarla. Adaptación de la novela de Henry James "Washington Square". (FILMAFFINITY)
Premios
1949: 4 Oscars: Actriz (Havilland), dir. artística B&N, vestuario y BSO. 8 nom.
1949: Globos de Oro: Mejor actriz (Havilland). 3 nominaciones, incluyendo director
1949: Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor Actriz (Havilland)
1949: Sindicato de Guionistas (WGA): Nominada a Mejor guión drama
Críticas

LA HEREDERA




-" Hay 100 mujeres más guapa que tú, 1000 más inteligentes, pero tú tienes una virtud que las superas a todas...dinero "

Bajo fachadas sobrias. William Wyler nos lleva a una exploración impúdica de esa sociedad repleta de buenas maneras, pero con sus entrañas llenas de diablos. Catherine Sloper, una joven poco agraciada, tímida y de alma inocente, es seducida durante un baile de sociedad por Morris, situación que rechaza un padre desconfiado porque el apuesto joven puede poner en peligro la fortuna familiar que esta joven heredará. Sobre estos tres vértices, Wyler elabora un drama denso y extremadamente cruel. En principio, podríamos hablar de una historia de amor; pero el maestro muestra de modo claro la psicología de los personajes que siempre te quedan dudas de si esta historia tiene lugar en algún momento. El director consigue una película en la que el amor y la traición tienen el mismo peso, servido, eso sí, con toda la sabiduría y maestría de un maestro. La labor del reparto principal es magistral. Olivia de Havilland conseguiría un Oscar más que merecido, llevándonos de una inocencia inicial a la crueldad y dureza en la que su personaje es abandonado. Clift conquista a todos. Es tal su poder de atracción, la seducción que realiza en la pantalla que pasamos del odio a la pena en una misma secuencia; aunque a la vez, mantiene un halo de misterio, de ambigüedad en la que no queda del todo clara su verdad traición. Punto y aparte, merece Ralph Richardson. Sin duda uno de los mejores secundarios norteamericanos y que aquí, está excelente representando al Dr. Austin, un hombre complejo, egoísta, dictatorial, incapaz de amar pues aún está anclado en un amor muerto que gravita por toda la película como un fantasma. Los duelos interpretativos que mantiene a lo largo del film tienen una altura prodigiosa. Todo llevado por la batuta de William Wyler que consigue otro de sus dramas imperecederos, con planificación deslumbrante....la secuencia final es sobrecogedora, recordando levemente a “La loba” y un amor por el detalle que va llenado la pantalla de una atmósfera única....todas las metáforas y elipsis que logra con las innumerables labores de punto de cruz que realiza Olivia de Havilland. Una película de época que nunca conocerá caducidad. El maestro William Wyler, empleando la misma técnica que en “La Loba” consiguió otra excelente película “La Heredera”, obra de gran éxito teatral basada en la novela de Henry James “Washington Square” con guión de los hermanos Augustus y Ruth Goetz, los cuales serian los encargados del guión de la película por deseo de Wyler.




Wyler consiguió de Morris un personaje ambiguo, sin una determinación totalmente diáfana, consiguiendo que fuera más creíble. Miriam Hopkins, perfecta en el papel de Celestina atolondrada... Todos ellos conforman una historia de desengaños y falsedades, de renuncias forzadas que desembocan en un cambio radical en el personaje de Catherine, al verse engañada por los dos seres que más ha llegado a querer, convirtiendo el amor que sentía por ellos en un odio cruel y total indiferencia. No podemos olvidar ese otro gran personaje que es la escalera, ya que es mucho más que un elemento decorativo, es un camino hacia la derrota y el abandono, es como si al subir sus peldaños se perdiera un tiempo fugaz de nuestra vida, hasta que la luz se va apagando. Escribir sobre La heredera es hablar de Olivia de Havilland. William Wyler quiso que la viéramos como un monstruo de feria: recatada, poco inteligente, tímida... pero fea no... !! Nunca !!. En muy contadas películas de Hollywood los sentimientos se han mostrado de forma tan cruda. Retrata perfectamente las acciones y reacciones de una mujer completamente enamorada de un hombre. La atmósfera de la película es claustrofóbica. Ella siempre encerrada en casa viendo como los acontecimientos pasan delante de ella... todo en Olivia de Havilland es perfecto. Interpreta con brillantez el papel de rica enamorada. Está  maravillosa. Es, posiblemente, una de las mejores películas de desamor rodada nunca.


"Padre, si hubiera tenido que comprar a un hombre, hubiera comprado a Morris."

El film suma los géneros de drama y romance. Desarrolla un relato complejo, que sumerge al espectador en un mundo atormentado. Retrata la sociedad acomodada del Nueva York de mediados del XIX, capaz de ocultar bajo la apariencia de formas impecables, sentimientos tempestuosos y obsesiones patológicas. Exhibe una buena construcción de caracteres, que acompaña un brillante vigor narrativo. Analiza los estados de ánimo de los protagonistas y su evolución a lo largo del tiempo. Deja planteados interrogantes, que el espectador ha de resolver según su interpretación de los hechos. El factor que desencadena y alimenta el drama viene dado por una relación padre/hija, condicionada por la muerte de la madre en el parto, la idealización de la esposa perdida y la obsesiva comparación de la hija con su recuerdo. Cuenta con brillantes intervenciones de Richardson y Clift. El director dispone una excelente puesta en escena, construye, cuida los detalles y entrega uno de sus mejores trabajos. Trata diversos temas: el amor idealizado, la incapacidad de amar, los recuerdos obsesivos, los prejuicios de clase, la desconfianza y el engaño. No lo dice el film, pero algunos indicios apuntan que el padre, en el fondo de su ánimo, culpabiliza a la hija de la muerte de la madre. La música, de Aaron Copland, se apoya en una partitura original severa y dramática, de aire vanguardista. Toma el motivo principal, un elegante tema de amor, de la canción "Plaisir d'amour". Añade valses, polkas y otros ritmos de época. La fotografía, de Leo Tove, se sirve de planos largos, un trabajo de cámara pausado y preciso, reflejos en espejos, proyecciones de sombras, primeros y primerísimos planos. Se beneficia de unos decorados amplios y abiertos, una ambientación y un vestuario magnífico, de Edith Head....Pero quiero insistir una vez mas....Olivia de Havilland deslumbra en un rol de patito feo que eclosiona pavorosamente. Demostró que era una de las grandes actrices del cine, incluso bajo mi punto de vista, mejor que su hermana, Joan Fontaine. Es obvio que la belleza de una persona tiene un gran componente subjetivo, un componente que depende de diversos factores. Por ejemplo, alguien que tiene escasa seguridad en sí mismo y en sus encantos y prescinde de la coquetería y del ingenio, verá poca hermosura en su apariencia y así por lo general pueden verlo también los demás. En cambio, si alguien confía en su atractivo sin ser una beldad, y sabe ejercerlo, y además cuenta con ingredientes como la simpatía, a los ojos ajenos ganará bastantes puntos. O sea, que en la belleza que uno aparenta tiene que ver el carácter, y no todo es de índole externo. Hay otra clase de beldad que nace de la sonrisa, de la intensidad de la mirada, del fuego del corazón. Y a todo eso hemos de añadir los ojos de quien mira, los gustos personales y los cánones de cada cual....tenemos los actores, lo buenos actores, que son capaces de mimetizarse y parecer bellos en sus apariciones, aunque si lo desean pueden ser hasta feos, si se lo proponen y si se meten en su papel a fondo. Algunas de las figuras del cine han logrado metamorfosis asombrosas, cambios espectaculares. Eso demuestra más que nunca que la belleza es muy relativa.


Olivia de Havilland es la diferencia entre una mujer tímida, asustadiza, insegura e ingenua, y otra muy distinta,  que sale del huevo en el que había crecido ciega. Reconozco una interpretación fuera de lo común en cuanto la veo, y puedo afirmar que la Catherine Sloper de Olivia de Havilland es uno de los roles femeninos más inolvidables de la historia del séptimo arte, situado al nivel de otras estrellas de la época. Olivia consigue, durante buena parte del desarrollo del drama, que la creamos una criatura corriente, una mosquita muerta, nada de la hermosura y del glamour que derrama en otras películas. Y...¿ Como es que después que la veamos de otro modo?..., exteriormente sigue siendo la misma y al mismo tiempo no lo es. Tal vez porque ha madurado, tal y como las circunstancias la han obligado a madurar. En muchas ocasiones  paso de unos ojos ilusionados e inocentes a otros duros y gélidos, todo en los mismos ojos oscuros, la causa de tal agitación interior el producida por William Wyler, en su olimpo de Hollywood, cogió "Washington Square" e hizo maravillas llevando a la pantalla grande un trasfondo repleto de hiel, sobre el despertar de una mujer. Crítica al oportunismo, al veneno de la riqueza, un bofetón a la hipocresía, la obsesión por buscar en ese ser lastimado lo que pensamos que debería ser y no lo que es, a la destrucción de las almas que eran íntegras. Un trago muy amargo, un brebaje disfrazado de sabor agridulce que tiene la textura de las lágrimas, de los corazones rotos y del poder de los dólares, que convierte en piedra todo cuanto toca. Y es que uno de los mayores crímenes del mundo es robar los sueños a otro ser humano


Descubrí esta película en uno de que aquellos míticos cines de los años 80…actores, films y directores que fueron el germen de mi pasión por el cine. Este en concreto es uno de mis favoritos y "La heredera", sin duda, dentro de mis 10 mejores películas de mi vida. Rodado en blanco y negro es extraordinaria en todos los sentidos, una verdadera lección de cine, repleta de escenas y diálogos antológicos y con unas interpretaciones inolvidables:Olivia de Havilland


Borda una de las interpretaciones más grandes de la historia del cine. Consigue el milagro de que, independientemente de nuestro sexo, nos apiademos de ella, nos emocionemos, nos enamoremos con ella, suframos y, finalmente, nos quedemos con la boca abierta ante la evolución que sufre su personaje en la última escena, todo inesperado...en lo alto de la mítica escalera.Ralph Richardson

Es ese padre refinado, egoísta, cínico y despótico que desprecia a su hija y se cree obligado a abrirle los ojos. De su boca salen algunas de las mejores réplicas de la película. Es el malvado de la función....Monty Clift

Sensacional, es un ambiguo encantador de serpientes, aunque su personaje resulta quizás el menos matizado de los tres debido a su aura un tanto enigmática, pero íntegro en su forma de interpretar y transparente a través de sus ojos.






Es un perfecto retrato femenino, una gran película de amor, pero sobretodo de desamor en todos los sentidos he visto "La heredera" en repetidas ocasiones y me sigue maravillando como el primer día, densa, atemporal, intensa, cruel, su riqueza es inagotable.


"El amor ... Disculpa sin límites... confíanza sin límites... espera sin límites... soportar sin límites".



Maravillosa epístola llena de verdad que debería presidir los hogares y la propia vida de quienes se han unido, cualquiera que sea la forma y religión, por propia voluntad, bajo el signo del amor. Por ello, estoy del lado de Catherine, indignado ante la falsedad, la hipocresía, el egoísmo, la premeditación y la alevosía de Morris Townsend e incluso justificamos a un padre tirano que ha transmitido sus propios tormentos a su hija. Y repasando aquella lección que la vida enseña, no en escuelas ni universidades, sino en la especie y la cotidianeidad de la ciega locura de amor. ¡Ay Catheryne!... ¡Que presa tan fácil!... ¡Ay William Wyler!... ¡Que maestro!. De esto mil y una en la vida, pero en el cine, pocas y tan geniales...no recuerdo. El Oscar a Olivia de Havilland una obligación para la Academia. Si no es fácil darle vida, cuerpo, facciones, ojos y lágrimas a la Catheryne ingenua y engañada, mucho menos lo es encarnar también a la Catheryne con el alma endurecida. Luego hablo de un Montgomery Cliff de quien, viendo actuaciones como ésta, podemos lamentarnos con propiedad de sus altibajos en su corta carrera, de Ralph Richardson al que conocía poco o te. Pero sobre todo hablaremos de ella, de la ingenua y de la cruel. De esa Catheryne a la que William Wyler hace pasar en poco menos de dos horas por las experiencia de la vida más hermosa y también por la más injusta. Con una música justamente premiada, un vestuario de época maravilloso, y un tema difícil que pone a prueba tanto al director como a los actores.... !!!Imprescindible.!!!

Siempre me han parecido laboriosos esos largos vestidos de abombados miriñaques y asfixiantes corsés. Y en Washington Square, las casas son tan suntuosas como los vestidos que danzan dentro de ella. Wyler fué el director que mejor supo rodar esos melodramas y ver LA HEREDERA, con el impresionante papelón de Olivia de Havilland, en buena medida esta gran interpretación nubla todo lo demás. Hubo un tiempo en Hollywood, allá por los años 40 y 50, en el que prácticamente no se hacían malas películas. Parece ser que había una ley que lo impedía. Ahora esa ley se debe haber abolido, porque las malas películas abundan por todo el planeta, salvo excepciones. Sirva este irónico comentario personal como preludio al film, que sin lugar a dudas está en los altares de los mejores melodramas de todos los tiempos. William Wyler, fue uno de los directores que mejor ha sabido escenificar en pantalla la fuerza de las pasiones humanas. Rodó cintas de variados géneros, pero donde se movía como pez en el agua era en las pantanosas aguas del drama. Resaltar además la ambientación, así como la iluminación, el guión y los planos largos de cámara. Si lo vuestro son los turbios melodramas, con gusto amargo, esta es tu película, porque esta llena de momentos esplendorosos que nunca se podrán borrar de tu retina. LA HEREDERA es sin ninguna duda ante una de las mejores películas de Wyler y ante la adaptación fiel de la novela de Henry James, el maestro la convierte en suya y realiza una obra de culto para la eternidad.. Wyler con su dirección magistral, nos hará que nos comamos la cabeza continuamente, intentado saber que personaje lleva la razón, si un padre protector, una soltera triste o un galán con unos sentimientos honestos. Tanta calidad proyectada es para agradecer. Olivia de Havilland está impresionante.... Disfrutaremos de su transformación débil, a una mujer con personalidad y un carácter arrollador, como pierde esa fresca ternura del principio a base de palos de sus familia más allegada, su cara lo explica todo.... Así de hacen los grandes clásicos!!! Una obra maestra !!!




Aaron Copland hace una banda sonora espectacular, muy acertado. La iluminación es perfecta, jugando inteligentemente con el blanco y el negro, cuando la escena representa algo positivo, colores claros, y cuando el drama se enturbia se viste de negro y sube unas escaleras muy lentamente y casi a oscuras.

 !! Se aprecian los golpes que da en la puerta Monty Clift !!!.... golpes que no tienen respuesta, mientras una mujer sube  las escaleras de su mansión: "Washington Square".


Una clara, extraordinaria y punzante frase:

-" Hay 100 mujeres más guapa que tú, 1000 más inteligentes, pero tú tienes una virtud que las superas a todas... dinero "




Olivia de Havilland alcanza en esta obra una de las dos cúspides de su carrera, la otra lógicamente es: "Lo que el viento se llevó", su diálogo limpio frente a sus compañeros son inolvidables. Mágica dirección de fotografía, con especial mención para los planos picados de la escalera, a la luz de las velas, acompañados con sus propias luces y sombras. No puedo olvidar a una Miriam Hopkins de lujo en el papel de tía, cargada de ingenuidad y romanticismo, como para estar ciega y no  querer ver lo que en verdad se esconde tras el atractivo y seducción de Morris Townsend. La recomiendo para todo buen amante del cine con mayúsculas. Y un ejemplo perfecto de cómo hacer una obra de culto imperecedera. Se cuenta que Olivia de Havilland había visto la versión teatral, interpretada por Wendy Hiller y Basil Rathbone. Desde entonces, su anhelo fue llevarla al cine. EL blanco y negro es alusivo al momento y lugar en cuestión gracias a unas hermosas imágenes repleta de detalles inspiradores que dan esplendor a un film maravilloso. La música es bella y melódica al tener unos sonidos confortantes que dan encanto y también emotividad según el momento de la acción, en un soberbio acompañamiento musical. Los planos y movimientos de cámara completan un trabajo elegante a través del uso del reconocimiento, seguimiento, avanti, retroceso y generales que muestran lo mejor de la trama con mucha sobriedad y acierto. Las actuaciones son deslumbrantes y admirables. El guión, como ya apunté anteriormente está escrito por Ruth y August Goetz, basado en la novela de Henry James. Apasionante es mostrar una supuesta historia de amor en la que la herencia de ella juega un papel determinante en el desenlace, cumpliendo con un argumento incitador y lleno de insidias en un tortuoso desarrollo que la transforman en una cinta irresistible y bien trabajada. Esto se lleva a cabo con una narrativa intachable repleta de lenguaje respetuoso pero que en ocasiones tiene un interés ambiguo, dando mayor morbo a un film de los que no se olvidan.

UNA ANECDOTA
Olivia De Havilland tenía total confianza en las dotes de Wyler como director de actores, sin embargo esta fe ciega le llevó a ganarse el recelo de algunos miembros del reparto. Sobre todo de Montgomery Clift, que, como firme defensor del Método, se quejaba de que la actriz se limitara a memorizar el texto y esperar las indicaciones de Wyler. Este menosprecio por parte de Clift , con quien mantuvo una relación distante durante el rodaje, acabaría siendo beneficioso para la interpretación de Havilland, ya que su personaje, se sentía alienada y rechazada por los demás. Pero también acabaría teniendo problemas con William Wyler. Concretamente en esa escena en que ella sube por las escaleras a su habitación cargada con una maleta. Por lo que se cuenta la actriz tuvo que ascender las escaleras en sucesivas tomas sin lograr en ninguna transmitir lo que Wyler pedía. Desesperada tras tanta repetición, la actriz perdió los nervios y lanzó la maleta contra su director. Al recibir el impacto y apenas sentir dolor, Wyler se dio cuenta de qué era lo que fallaba: la maleta estaba vacía. Sólo tuvieron que llenarla de libros para que el esfuerzo de arrastrar ese peso le ayudara a Olivia alcanzar el tono emocional necesario para la secuencia.




Concluyendo, la considero una obra inmortal e insustituible no solo en la filmografía del director, sino para la historia del cine. 4 oscars avalan su éxito al ser un clásico con una trama provocadora en su interior que, juega con la ambición por el dinero y exhibe lo que se es capaz de hacer para conseguirlo.

 Recomendable por su dirección, guión, actuaciones, fotografía, música, planos, vestuarios, caracterizaciones, decorados y narrativa que hacen de La heredera, un film que encantará a los cinéfilos, amantes de los melodramas ...y porque éstos si los firma William Wyler no se olvidan...

domingo, 1 de octubre de 2017

LE HAVRE Dirigido por Aki Kaurismaki –

 Finlandia/Francia/Alemania 2011)


Siempre hay esperanza






Marcel (André Wilms) trabaja de lustrabotas por las calles de Le Havre (ubicada en Normandía que es una provincia del noroeste de Francia). Todos los días se centra en mirar el calzado de las personas que caminan. Si observa un caballero con un calzado al que le falta darle una lustrada sólo le hace una indicación con los ojos para que el señor acepte de inmediato que se limpie sus zapatos. Marcel tiene su estilo para la lustrada, al fin y al cabo ser un lustrabotas también implica un arte. Marcel se centra en el betún y el movimiento para sacar brillo.

Ser lustrabotas no es fácil en estos tiempos, nunca faltan aquellos dueños de tiendas que no quieren que él trabaje afuera de sus establecimientos, lo botan si lo ven cerca. A Marcel no le queda otra que buscar otra esquina para ofrecer sus servicios. Una fortaleza que tiene a su favor es que es un hombre “que no sabe estar sin hacer nada”. Por las noches al volver a casa siempre es recibido por su perra Laika y su amada esposa Arletty (Kati Outinen). Ella es una mujer buena, que da mucho amor, y que además administra el dinero ganado diariamente por Marcel (en una lata ahorra una parte y le da otro poco a él de premio por lo trabajador que es). Arletty lo trata a Marcel como un niño, no cualquier niño, un niño grande.

Una mañana Marcel va al puerto a tomarse un refrigerio que le ha preparado por la mañana su mujer Arletty. Al huevo le echa sal y se dispone a comer su sándwich cuando de pronto observa a un muchacho en el mar. El muchacho le pregunta cómo llegar a Lóndres. Él le dice que se encuentra del otro lado. En ese momento llega el Inspector Monet (Jean-Pierre Darroussin), el muchacho se esconde. El inspector le dice a Marcel que andan buscando a un chico prófugo. Marcel dice que no ha visto nada. El inspector le dice que ese chico necesita cuidados, si sabe de algo que lo comunique.

Cuando llega la noche, Marcel compra comida y la lleva al puerto dejándola en un lugar cercano a donde vio al muchacho más temprano. Luego va a su casa donde encuentra que su esposa se siente enferma y la lleva entonces al hospital. A la mañana siguiente al volver a casa tiene la preocupación de que va pasar con su mujer, el doctor le ha dicho que le van hacer análisis para determinar que enfermedad tiene. Se le suma una nueva preocupación, en su casa encuentra durmiendo al muchacho “prófugo” junto a su perra Laika. El chico lo había seguido la noche anterior. Lo despierta y este le dice que se llama Idrissa (Blondin Miguel) y que su objetivo es llegar a Londres para reunirse con su madre. Marcel, que es un hombre bueno, decide que debe ayudar al niño. Pronto  Marcel aprenderá una lección de vida con aquel niño.


“Le Havre” es un canto a la esperanza. En tiempos que vivimos de pesimismo, de personas que hablan del fin del mundo, de violencia, de caos, de inmoralidades, de Sodoma y Gomorra, de que ya no hay remedio para nada y sólo se vislumbra el final de todo, surge Kaurismaki y le da una cachetada a aquel pesimismo. La película va construyendo cada diez minutos como creer y crear esperanza en un mundo dolido, angustiado, ansioso. Para ello el personaje central se vale de otras personas que están dispuestos a ayudarlo (un lustrabotas, la panadera, el frutero, el doctor, un cantante, unos refugiados, etc). Cuando ya se piensa que no se puede confiar en nadie, surgen personas en las que se puede confiar. Cuando ya se piensa que hay gente muy mala (como el vecino de Marcel, interpretado por el gran Jean-Pierre Leaud) aparece gente muy buena (como el inesperado y solidario personaje del inspector Monet). “Le Havre” nos hace creer, finalmente, que debemos seguir apostando por un mundo mejor, basta ya de tanta depresión, es hora de ser positivos. El final de la película es sencillamente inolvidable.

Título original
Le Havre
Año
Duración
93 min.
País
 Finlandia
Director
Guion
Aki Kaurismäki
Música
Varios
Fotografía
Timo Salminen
Reparto
, , , , ,, 
Productora
Coproducción Finlandia-Francia-Alemania; Janus Films / Pandora Filmproduktion / Pyramide Productions / Sputnik
Género
ComediaDrama | Comedia dramáticaInmigración
Web oficial
http://www.janusfilms.com/lehavre/
Sinopsis
Marcel Marx, famoso escritor bohemio, se ha exiliado voluntariamente y se ha establecido en la ciudad portuaria de Le Havre (Francia), donde vive satisfecho trabajando como limpiabotas, porque así se siente más cerca de la gente. Tras renunciar a sus ambiciones literarias, su vida se desarrolla sin sobresaltos entre el bar de la esquina, su trabajo y su mujer Arletty; pero, cuando se cruza en su camino un niño negro inmigrante, tendrá que luchar contra los fríos y ciegos mecanismos del Estado, armado únicamente con su optimismo y con la incondicional solidaridad de los vecinos del barrio, para evitar que su protegido caiga en manos de la policía. (FILMAFFINITY)
Premios
2011: Premios Cesar: 3 nominaciones: mejor película, director y diseño de producción
2011: Festival de Cannes: Premio FIPRESCI. Sección oficial a concurso
2011: Premios del Cine Europeo: 4 nominaciones, incluyendo mejor película
2011: Critics Choice Awards: Nominada a Mejor película extranjera
2011: Satellite Awards: Nominada a Mejor película de habla no inglesa
2011: Premios David di Donatello: Nominada a mejor película de la Unión Europea


Críticas